Financiando la pobreza en el mundo

En este artículo se analiza de forma específica la corresponsabilidad de las Cajas de Ahorros españolas en la violación de la soberanía alimentaria a partir de las relaciones que mantiene con actores de anticooperación, a través de la participación accionarial en empresas transnacionales o la facilitación de financiación a proyectos. Un vínculo que, como se va a poder comprobar, produce efectos de tipo totalmente opuesto al de los de su obra social, la misión fundacional de las cajas.

Los siguientes elementos son las características básicas a las que debía responder la misión fundacional de las Cajas de Ahorro: Son entidades de crédito constituidas bajo la forma jurídica de fundaciones de naturaleza privada. Tienen finalidad social y están enraizadas en el territorio, gestionando el ahorro de particulares y facilitando acceso al crédito a personas y al tejido productivo a través de la intermediación financiera en condiciones razonables de riesgo. Las Cajas tienen una política activa hacia colectivos en riesgo de exclusión social, llevando los servicios financieros a la mayoría de los rincones del Estado y, evitando de esta forma la usura. Además, al no tener ánimo de lucro, pueden destinar hasta el 50% de sus excedentes líquidos al Fondo de Obra Social. El otro 50% lo tienen que destinar a reservas para reforzar su capitalización y solvencia.

Inmersas en un mundo como el financiero, que ha experimentado un crecimiento desorbitado y muy por encima de la evolución de la economía real, las Cajas de Ahorro parece que hayan olvidado su misión fundacional o se hayan alejado mucho de su camino, dejándose arrastrar por un objetivo de crecimiento que ha pasado por delante de todo lo demás. ¿Cómo si no podemos entender que cada vez haya más Cajas de Ahorro con participaciones de empresas transnacionales, invirtiendo en promociones inmobiliarias y vinculadas con negocios armamentistas o que vulneran los derechos humanos en países empobrecidos?

Como ya se viene denunciando hace tiempo, las Cajas de Ahorro en las últimas décadas se han ido alejando progresivamente de su espíritu fundacional antes definido y que ahora con los procesos de privatización o de ‘bancarización’ desaparecerán, lamentablemente, del todo.

Algunos ejemplos de participación de Cajas de Ahorro españolas en proyectos que vulneran la Soberanía Alimentaria.

– Las Cajas financiando la pobreza en el mundo:

CatalunyaCaixa lanzaba el 12 de enero de 2011 el depósito ‘100% Natural’. En la documentación promocional informaban que dicho depósito permitía obtener hasta un 7% de rentabilidad anual a partir de la evolución del rendimiento de tres materias primas: el azúcar, el café y el maíz. Después de las primeras denuncias Veterinarios sin fronteras, COAG y Mundubat iniciaron una campaña de recogida de firmas para exigir su retirada ya que dicho tipo de producto financiero contribuye a la especulación alimentaria y al incremento exagerado de los precios de los alimentos golpeando con fuerza a los sectores sociales más débiles en todo el planeta. Después de haber acumulado más de 2000 firmas, se consiguió que CatalunyaCaixa se comprometiera a retirar por escrito este depósito en su oferta comercial y a descartar la comercialización de nuevos productos que operen con alimentos.

– Las Cajas y los transgénicos:

Según el informe “Las malas compañías de Ibercaja” de Amigos de la Tierra, Ibercaja destina parte de su Obra Social a financiar el aparato propagandístico de las multinacionales de los transgénicos a nivel mundial. Apoya económicamente desde hace varios años los informes anuales del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA), que recogen los intereses del lobby de la industria de los transgénicos y son acusados de manipular y exagerar su expansión para influir sobre los decisores políticos. A parte del ISAAA, Ibercaja también financia a Ibercib, un centro de información en innovación biotecnológica que supuestamente distribuye información objetiva acerca de la industria de los transgénicos. Además, Ibercaja cuenta con el Fondo de Inversión ‘Ibercaja Petroquímico’ que incluye desde hace varios años inversiones en prácticamente todos los gigantes agroquímicos implicados en el negocio transgénico: Bayer, Syngenta, Monsanto, Du Pont o Dow Chemical.

– Las Cajas y la industria porcina:

Campofrío Food Group es la compañía de elaborados cárnicos líder de Europa y una de las cinco más importantes del sector en el mundo. Está participada en un 4,17% por Banca Cívica (antes la Caja de Burgos) y controlada en un 37% por Smithfield Foods, que es el mayor productor de porcino en el mundo. Su modelo de ganadería intensiva aplicado en el Estado español se basa en grandes fábricas cárnicas que maltratan a los animales hacinándolos en naves. Dicho sistema lleva a las y los pequeños ganaderos a la quiebra y contaminan el agua y el aire, poniendo en peligro la salud de los residentes locales y de los consumidores.

– Las Cajas y la pesca:

Pescanova es la principal empresa pesquera de España, la tercera de Europa y la octava en el mundo. Sus filiales en Namibia, Argentina, Chile y Centroamérica, son responsables de la sobreexplotación de bancos de pesca locales, de la contaminación y destrucción de ecosistemas, de incumplimientos de los derechos laborales de sus trabajadores y trabajadoras y de la destrucción de las estructuras económicas locales basadas en la pesca artesanal. Las Cajas de Ahorros que participan accionarialmente en Pescanova son: Novacaixagalicia con un 9,7% (antes Caixa Galicia y CaixaNova). A través de la sociedad Liquidambar Inversiones Financieras SL. que detenta el 5,014% de Pescanova, también están vinculadas: Caja Castilla-La Mancha, Caja Salamanca y Soria, Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Caja de Burgos, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de las Baleares, Caja San Fernando y Unicaja, cada una de ellas con un 13,33% de Liquidambar. La filial del Grupo Calvo en El Salvador está sobreexplotando bancos pesqueros en las aguas salvadoreñas al utilizar redes de gran tamaño y dispositivos de agregación de peces que atraen no sólo grandes cantidades de atunes, sino también, otros tipos de especies. Además, se tiene constancia de la vulneración de los derechos laborales de las personas trabajadoras por medio de conductas antisindicales y suspensiones de contratos. Las Cajas de Ahorros que participan en el Grupo Calvo son Novacaixagalicia (antes CaixaNova) con un11%, Banco Base (antes Caja Castilla La Mancha) con un 5,5% y Banca Cívica (antes Caja de Burgos) también con un 5,5%.

– Las Cajas y el papel:

Por medio de la filial EUFORES, la compañía española fundada en 1957 la Empresa Nacional de Celulosa, ENCE, gestiona actualmente en Uruguay más de 120.000 hectáreas, principalmente plantaciones de eucaliptos. Las plantaciones han sustituido terrenos de uso agrícola y ganadero, destruyendo el empleo, secando los pozos con los cuáles se abastecía la población de la zona, obligando a los habitantes de los barrios y a los pequeños productores agrícolas a desplazarse ya que la empresa no les ofrece puestos de trabajo adecuados. Las plantaciones también están causando el desplazamiento de apicultores ya que la empresa les obliga a retirar sus colmenas. La empresa fue denunciada en el Tribunal Permanente de los Pueblos de Viena por violar los derechos ambientales al tratar de abrir una nueva planta de tratamiento de pasta de celulosa en Uruguay. También ha sido denunciada y condenada en España por contaminar de forma continuada la Ría de Pontevedra entre 1964 y 1994, afectando a pescadores y marisqueros de la zona. Actualmente sigue incumpliendo la legislación europea y española en materia de vertidos. Con lala reestructuración de las Cajas de Ahorros tenemos que el Banco Base que integra Cajastur y Caja Castilla-La Mancha tiene el 6,34% de las participaciones de ENCE y Marenostrum (Caja de Murcia y Caja de Granada) suma el 2,5% de las acciones.

– Las cajas y el territorio:

La empresa Hansa Baja Investments lleva 3 años buscando permisos para ejecutar el Proyecto de Cabo Cortés, un gran complejo turístico-residencial de casi 40 Km2 en el municipio de Los Cabos, en México. Este proyecto invadiría el litoral costero del Parque Nacional Marino Cabo Pulmo y es ilegal, puesto que incumple el Plan de Ordenamiento Ecológico del municipio y viola las normas de protección de los Sitios Ramsar y de los lugares que son Patrimonio de la Humanidad. Hansa Baja Investments está participada por CAM (Caja del Mediterráneo) en casi un 30% y además, le ha otorgado préstamos para proyectos inmobiliarios por valor de 700 millones de euros.

Conclusiones

Como se ha podido comprobar, las Cajas de Ahorros se han alejado de su misión fundacional al invertir nuestro dinero en proyectos con los que nunca nos hubiéramos querido relacionar. Se han convertido en actores corresponsables de las vulneraciones de derechos humanos y los impactos ambientales vinculados a la soberanía alimentaria que provocan las empresas transnacionales. Sin la participación financiera de las Cajas de Ahorro difícilmente estas empresas podrían desarrollar sus actividades.

Fuente: Revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas.

(*) Jesús Carrión y Marta Serra son miembros del Observatorio de la Deuda en la Globalización http://www.odg.cat

PARA SABER MÁS:

Informe “Cajas de Ahorros y desarrollo en el Sur”: http://www.odg.cat/documents/novetats/Caixes_Estalvis_cast.pdf

 

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