La banca y la industria del armamento

Mª Luisa Toribio –  Publicado en alandar nº303

La imagen de la banca no pasa por su mejor momento. Su papel en la crisis, la especulación sin límite, la burbuja inmobiliaria, los desahucios, las ingentes cantidades de dinero público para rescatar a entidades que siguen funcionando al margen de las necesidades de la sociedad, los sueldos indecentes de sus altos cargos… Pero aún hay más, aunque sea menos conocido.

El lucrativo negocio de la industria del armamento no sería posible sin la implicación de la banca. El libro de reciente publicación Banca Armada vs Banca Ética , de Jordi Calvo, investigador del Centro de Estudios por la Paz JM Délas (Justicia y Pau), indaga en esta mortífera relación, centrándose en nuestro país.pag15_movimientos_libro_web-9f124

La participación accionarial en las empresas es una de las principales vías por las que se materializa esta implicación de la banca en la industria militar. Destacan por su alcance Caixabank, Bankia, BMN, Liberbank, Banco Sabadell, BBVA y Banco Santander. Al menos 30 de las empresas de armas españolas han recibido este tipo de apoyo financiero.

La concesión de préstamos y créditos es vital para mantener la actividad de la industria y su capacidad de investigación para desarrollar nuevas armas. Vuelven a destacar algunas entidades bien conocidas como BBVA, Banco Santander, Bankia o Catalunya Caixa, pero también conceden créditos a empresas de armamento otras entidades de menor tamaño como Caja Rural.

Los fondos de inversión son una de las formas de financiación más controvertidas porque aquí participan de forma directa los clientes del banco, es decir, cualquier persona que coloca sus ahorros en un fondo de inversión con la idea de obtener una cierta rentabilidad o decide tener un fondo de pensiones. La investigación que ha dado pie al libro desvela que, al menos, 48 bancos –tanto españoles como entidades financieras extranjeras que operan en nuestro país– ofrecen a sus clientes fondos de inversión “armados”. Y de nuevo en la larga lista de bancos implicados figuran, además de los grandes, entidades de pequeño tamaño que tienen una mejor imagen ante la sociedad como Caja Rural, Caja Arquitectos, Caja Ingenieros o Caja Laboral, por mencionar algunas.

Los bonos y pagarés que emiten las empresas -y que son gestionados por bancos- son otra fuente de financiación para la industria.

La financiación de las exportaciones es clave. El sector armamentístico español dedica aproximadamente un 30% de sus ventas a la exportación. Los clientes suelen ser gobiernos, que no pagan de forma inmediata, sino a plazos. Los bancos financian la exportación adelantando una parte de la factura, con lo que la empresa obtiene liquidez inmediata. Muchas de las exportaciones acaban en países inmersos en conflictos armados o en los que se violan de manera sistemática los derechos humanos.

En los últimos años han ido tomando forma diversas campañas de denuncia e incidencia. Sin Armas es una campaña que promueven el Centro de Estudios por la Paz JM Délas, Setem y el Observatorio de la Deuda en la Globalización. Pone su atención en las inversiones de dos grandes bancos como son el BBVA y el Banco Santander. Dispone de webs específicas para cada uno de ellos (www.bbvasinarmas.org y www.bancosantandersinarmas.org) en las que se informa sobre sus inversiones armadas y sobre otras inversiones controvertidas por su impacto en los derechos humanos o en el medio ambiente. Se facilita la implicación de la ciudadanía, que puede dirigirse a los bancos en apoyo a peticiones específicas. Una de las actuaciones destacadas de esta campaña es la participación en las Juntas de Accionistas de los bancos para denunciar ante directivos y accionistas la falta de ética de sus inversiones.

Banca Limpia (www.bancalimpia.com) es otra campaña de Setem que, además de publicar estudios con información sobre las inversiones de los bancos, ha hecho un esfuerzo divulgativo con una web muy sencilla que invita a la participación.

Estas iniciativas de la sociedad civil organizada pueden conseguir algunos logros, pero su principal valor es sensibilizar a la ciudadanía sobre la actuación de las entidades financiaras, provocar la reflexión y con ello un cambio de actitud. Porque hay una pregunta esencial que todos y todas debemos hacernos ¿mis ahorros están financiando la producción y venta de armas o la violación de los derechos humanos o la destrucción del medio ambiente? Lo más probable es que la respuesta sea afirmativa.

La buena noticia es que no estamos atados y atadas a la banca armada. La banca ética está creciendo en nuestro país (Triodos, Fiare, Coop 57). El libro de Jordi Calvo le dedica su último capítulo, es el colofón natural que nos saca del desasosiego y la frustración de la primera parte.

En las páginas de alandar también hemos hablado de banca ética y seguiremos haciéndolo. Estamos convencidos de que los ahorros, pocos o muchos, pueden trabajar en la misma dirección que el compromiso personal por construir un mundo mejor.

Banca Armada vs Banca Ética
Jordi Calvo Rufanges
2013
dharana editorial

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