FIARE, mucho más que un banco

Artículo publicado por Juan Luis del Pozo, socio de Faire, en El salmón contracorriente, un nuevo proyecto de información crítica sobre economía.

No recuerdo con exactitud cuándo me hice socio del proyecto Fiare. Sí recuerdo que llegué a través de Economistas sin Fronteras, una ONGD en la que llevo participando como voluntario desde hace más de 10 años y que siempre ha estado muy presente en la red de entidades que conforman Fiare.

Desde el principio la propuesta que ponía sobre la mesa la banca ética me pareció una idea atractiva, una forma de contribuir con nuestro propio dinero al desarrollo de una economía más justa y sostenible. Ya entonces algunas entidades financieras trataban de explotar la conexión entre finanzas y solidaridad, como la propia Banca Cívica que promoviera en su día Caja Navarra y que permitía que los titulares de las cuentas donaran los intereses percibidos a proyectos sociales. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y se han ido sucediendo cambios importantes.

De entrada, la posterior evolución Banca Cívica, especialmente a raíz de los procesos de fusión y bancarización de las cajas de ahorro, la convirtió en un fiasco, apareciendo este grupo en lugares destacados del ranking de banca armada elaborados desde organizaciones como Setem, y siendo finalmente absorbida por Caixabank. Esto, por supuesto, en el marco del descrédito general sufrido por el sistema financiero a consecuencia del desarrollo de la crisis económica.

Muchas personas siguieron y siguen atendiendo básicamente a criterios de rentabilidad a la hora de depositar sus ahorros. Sin embargo, también mucha gente comenzó a hacerse preguntas: ¿qué hacen los bancos con mi dinero?

Fue a lo largo de esos años cuando un banco como Triodos empezó a experimentar un crecimiento importante, apoyándose, con todos los defectos que puedan achacársele en otras cuestiones y en los cuales ahora no vamos a entrar, en un desarrollo más auténtico del concepto de banca ética. Ellos fueron los primeros en ofrecer servicios bancarios completos en el estado español, y muchas personas entre las cuales me incluyo abrieron cuentas en Triodos.

Mientras tanto, ¿qué ocurrió con Fiare durante esos años? Un cambio muy importante y sustancial. Fiare ya desde una primera etapa venía desarrollando actividad bancaria, limitada, eso sí, básicamente a productos de ahorro, y actuando como agente de la entidad italiana Banca Popolare Etica. Ahora bien, el inicio de la crisis y el endurecimiento de los requisitos para llevar a cabo este proyecto hicieron que, de la idea inicial de captar capital social y constituir una cooperativa de crédito española, se pasara a desarrollar una relación mucho más estrecha entre las dos entidades, hasta el punto de contemplar una fusión de bases sociales y la constitución de una cooperativa que tuviera actividad en Italia y en España.

El proceso no ha sido fácil y no ha estado exento de dificultades, pero hoy en día podemos decir que desde el pasado 1 de octubre ha comenzado a operar en España Fiare Banca Ética, sucursal de Banca Popolare Etica en el estado español con sede física en Bilbao. Y sobre todo, y lo más importante, hoy en día Fiare está en condiciones de ofrecer un paquete de servicios bancarios básicos a sus socias como son la apertura de cuenta corriente, la posibilidad de domiciliar recibos, disponer de tarjetas de crédito asociadas a la misma y gestionar dicha cuenta a través de una plataforma de banca on-line. Todo ello con la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos.

Volvamos al punto de partida y a mi propia experiencia personal como socio del proyecto. Como decíamos al principio, el concepto en sí de banca ética fue lo primero que me atrajo e hizo que me acercara a Fiare. Sin embargo, y como también se ha comentado, los servicios que se ofrecían entonces eran muy limitados, y antes que clientes se nos animaba a aportar dinero a capital social, es decir, a ser propiamente socios. Socios y socias de una futura cooperativa que estaba por crear, lo cual puede parecer descabellado, pero es que por si esto fuera poco se contemplaba asimismo una figura de socio o socia promotora del proyecto, que aportaba cantidades a fondo perdido para gastos.

Si tenemos en cuenta estos detalles, y los ponemos en relación con el sostenido incremento del número de personas socias y del capital social de la entidad, quizás seamos capaces de intuir hasta qué punto Fiare ha movilizado el entusiasmo y las ilusiones de muchas personas.

En mi caso, fueron las asambleas de la asociación territorial Fiare Zona Centro, y posteriormente el grupo de voluntarios creado en el marco de la misma, el lugar donde comencé a tomarle el verdadero pulso a lo que suponía este proyecto. Una palabra clave: participación. Y es que es desde las propias redes de personas y entidades socias que conforman las asociaciones territoriales (ahora integradas en los GITs o grupos locales) desde donde se impulsa y se construye el proyecto.

Sin embargo, no quisiera dejar de hacer hincapié en el valor de Fiare como herramienta al servicio de las entidades y organizaciones de la economía solidaria y del tercer sector. Sabemos que el crédito y la financiación no dejan de obedecer en última instancia a criterios de rentabilidad económica, y conocemos también las restricciones al crédito impuestas en la actualidad por los bancos a partir de la necesidad de sanear unos balances absolutamente contaminados a raíz de sus actividades durante la burbuja inmobiliaria.

La apuesta por un modelo económico diferente en el cual sean las necesidades de las personas las que se sitúen en el centro, y no el ánimo de lucro y la rentabilidad, requiere de un palanca transformadora como es Fiare. En primer lugar, como espacio de confluencia e integrador desde el cual sea posible experimentar aquí y ahora que otras formas de hacer economía son posibles. En segundo lugar, como músculo financiero y alternativa real para aquellas iniciativas que no encuentran respuestas en los circuitos convencionales.

Y es que me atrevería a decir que la “exclusión financiera” es cada vez mayor. Baste mirar a nuestro alrededor para ver la cantidad de proyectos que no llegan a desplegarse o terminan por ser inviables por falta de recursos financieros. Con un Estado en retroceso y una inversión que no obedece a otra lógica que no sea la de la revalorización del capital, Fiare se hace más necesaria que nunca para impulsar una economía al servicio de las personas.

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