COMPETENCIA Y CONCIENCIA

¿Podemos ser libres en un sistema económico y de valores donde prima la competitividad con nuestros compañeros y vecinos?

En la última reunión familiar que tuve nos encontramos en determinado momento debatiendo sobre la competitividad de nuestros hijos en clase con sus compañeros. Más de uno defendía que es positivo educar en la competitividad, para no crear “hijos vagos” y premiar el esfuerzo de los que son los primeros. Con ese argumento se alababa también el libre comercio y la competencia como pensamiento ideológico.

Está claro que es positivo valorar el esfuerzo de las personas por alcanzar sus retos, y que la libertad es necesaria y deseada por todos.

 El problema surge cuando estamos en un sistema económico y de valores donde la competencia “a solas”, se ha convertido en un pensamiento o modelo a seguir, aceptándose la Ley de la selva.

Lo que se suele olvidar, quizá porque les conviene a los “primeros”, es que la independencia entre Economía y Política, brillan por su ausencia, que el fenómeno de las “puertas giratorias” entre el ámbito público y privado, sigue estando a la orden del día, que las leyes que se crean solo benefician a los más fuertes, y que las grandes empresas se han ido fusionando sigilosamente hasta quedarse solas y barrer a su “competencia” acordando e imponiendo sus precios y condiciones.

Competitividad ibex 35

Competitividad ibex 35

El resultado de toda esta mala entendida “libertad” y llamada libre competencia, es que cuando se es competitivo “a secas” para obtener lo mejor o mas dinero, se acaban generando situaciones de conflicto, de agresividad y guerras.

Es mejor ser COMPETITIVO CON CONCIENCIA, es decir sin olvidar nunca que esté acompañada siempre de la cooperación, colaboración y solidaridad entre los demás, sin perder nunca el objetivo de aportar cada vez mas valor al bienestar de la sociedad y al bien común.

Las sociedades civilizadas que se desarrollan y evolucionan, deben cooperar y trabajar juntas para conseguir de forma equilibrada sus metas, al igual que todas las células de un órgano cooperan para mantener el equilibrio y la homeostasis, pues el crecimiento descontrolado y desmesurado de una parte, siempre provocará el caos en ese organismo.

Al final la Competencia, si viaja sola, tendrá siempre una connotación negativa, siendo como dice La Real Academia española; “….una disputa o contienda entre dos, ………o una oposición o rivalidad entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa”, haciéndonos cada vez menos libres.

Carlos A San Juan

Socia Fiare Banca Etica

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