Nuevos partidos y banca ética: Un acercamiento coherente

Hace unos días Teresa Rodríguez, candidata al parlamento de Andalucía por Podemos, anunciaba una campaña de financiación de su campaña: los simpatizantes del partido serían los que prestasen el dinero para el desarrollo de la campaña. Se lanzó en redes sociales una campaña bajo el lema y HT #SinBancosSePuede que en menos de 3 horas recaudó 38.000 euros, llegando a alcanzar 100.000 euros en sólo 24 horas. La iniciativa de financiación ciudadana acabó por convertirse en todo un éxito.

Fuente: el salmón contracorriente

En la web que Podemos habilitó para realizar las aportaciones se podían realizar préstamos por valor de 100, 500, 1.000 o 5.000 euros con sólo unos clicks. Un método de micromecenazgo o microlending (personalmente creo que la palabra “microcrédito” que ha usado la campaña no es la correcta para este caso) sencillo y rápido. Al consultar el contrato civil de suscripción de microcréditos se podía observar un dato que para muchos seguramente pasó desapercibido o no le dio mayor importancia: el código bancario de la cuenta donde se realizan los ingresos es el 1550, el código de Fiare Banca Ética. La entidad no es socia ni colaboradora de Podemos, ni es quien presta el dinero al partido, sólo es la elegida por este para gestionar la cuenta y el dinero que los simpatizantes han ingresado.

Fiare Banca Ética es un proyecto de banco cooperativo que lleva funcionando desde hace años captando ahorro y concediendo préstamos a proyectos de carácter social, medioambiental o cultural que pasen la evaluación de un comité ético y social. Desde el mes de Septiembre y gracias a su integración con el banco italiano Banca Popolare Etica, ha obtenido la ficha bancaria y se encuentra en proceso de ser en estos próximos meses un banco que ofrezca operativa plena a sus clientes. Los valores de la banca ética son la democracia, la horizontalidad, la transparencia, la participación y el uso del dinero como una herramienta para el cambio y no como un fin en si mismo.

Vivimos unos momentos de agitación donde los nuevos partidos parecen estar dispuestos a cambiar el esquema político y a romper con las normas que han parecido regir hasta ahora la relación entre los grandes bancos y los partidos. La financiación de una campaña política sin recurrir a la banca privada es sin duda un gran paso, pero si los valores que predican estas nuevas fuerzas políticas son la democracia, la transparencia y una economía y uso del dinero enfocados a satisfacer las necesidades de las personas, entonces dichos partidos deben romper toda relación con aquella banca que no demuestre esos mismos valores y acercarse a los bancos que realizarán un uso responsable y ético del dinero del partido y sus simpatizantes.

El acercamiento de las nuevas fuerzas políticas y las entidades de la banca ética es un movimiento lógico y coherente de dos vertientes que pretenden ser transformadores de la sociedad y, sobre todo, dicho acercamiento es un ejercicio de coherencia. Los actos de los partidos y sus candidatos y candidatas deben ser coherentes, no sólo con sus programas políticos, sino a todos los niveles y el uso del dinero es uno de los más importantes.

Sería un acto de incoherencia criticar a las oligarquías financieras, o la “casta” -término que los integrantes de Podemos han rescatado y popularizado- al mismo tiempo que se tienen las cuentas del partido en alguno de los bancos controlados por esas mismas personas. Que un candidato a alcalde asista a un intento de parar un desahucio o que una presidenta de partido diga en una entrevista que ella está a favor de la dación en pago a la vez que sus partidos tienen todas sus cuentas y realizan todas sus operativas con bancos que desahucian familias a diario es un acto de pura incoherencia, de la misma manera que querer que se juzgue y encarcele a banqueros corruptos y al mismo tiempo tener su dinero en bancos que han pagado o avalado la fianza de esos banqueros, del mismo modo que lo es pedir la paz en el mundo y oponerse a masacres o conflictos bélicos mientras tienen su dinero en bancos que lo prestan y/o invierten en empresas armamentísticas.

Este 2015 parece ser un año de muchos cambios políticos y espero que estos primeros acercamientos entre la nueva política y la nueva forma de hacer banca crezca y caminen juntos hacía ese cambio democrático que intenta separarse de los grandes poderes para acercarse más al pueblo. Puestos a pedir, espero que el acercamiento a la banca ética sea sólo el principio de otros cambios en los actos de los partidos y las instituciones que bien podrían venir seguidas de la promoción y contratación de servicios energéticos a cooperativas de consumo de energías verdes, la implantación de pliegos éticos como el comercio justo o consumo local en la contratación pública o la promoción de políticas de consumo de productos agroecológicos por citar algunos ejemplos.

Yago Álvarez

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