Reflexiones personales tras la inauguración de la oficina de Bilbao

Peru Sasia, Consejero del Área Fiare

Se pueden hacer muchos análisis sobre las dos jornadas que hemos vivido en Bilbao con motivo de la inauguración de la primera Oficina de Banca Etica en España. Podemos hablar de lo que ha significado la presencia del Consejo de Administración, el Colegio Sindical y el Comité de Ética en este encuentro, o de la generosidad y compromiso de nuestra base social y nuestra estructura profesional que, viniendo desde muy distintos lugares, han querido estar en esta celebración. Es inevitable reconocer su entusiasmo y su interés por conocer esta nueva área de la cooperativa, esta nueva oficina, estos nuevos compañeros y compañeras…

Podremos analizar la respuesta de un Consejo de Administración que, muy renovado tras las elecciones de 2013, recibió como una gran novedad la apuesta de la Banca por avanzar en la dimensión internacional y la ha asumido con un sentido muy alto de responsabilidad y competencia. No podremos olvidar, sin duda, la importancia que tiene el intercambio de experiencias entre ambos países, el valor del contacto cercano entre personas socias pertenecientes a GITs muy alejados. Hablaremos, por supuesto, de cómo estos días han servido para reforzar el contacto cercano entre profesionales, socias, proyectos… reflexionando incluso sobre el impacto de esta experiencia en la mejora de los procesos operativos, hoy algo más difíciles con la apertura de esta nueva oficina…

Podremos hablar de todo esto, y seguro que lo haremos estos días en muchos momentos y a muchos niveles…

Pero no quiero dejar la oportunidad de proponer un enfoque mucho más personal de lo vivido en Bilbao, como una nueva prueba de que la integración de Fiare y Banca Etica tiene mucho que ver con la dimensión relacional, con la construcción de un proyecto conjunto de “talla humana” en el que el encuentro, el debate, la celebración y también (como no) el afrontamiento de cuestiones complejas, son el sustrato del que se nutre un proyecto cooperativo de Banca Etica absolutamente único.

Creo poder afirmar, por muchas conversaciones tenidas estos días, que las personas que hemos tenido la suerte de disfrutar de esta experiencia guardaremos la vivencia de estos días en nuestra memoria, sin duda, pero también (sobre todo) en nuestros corazones.

Nos queda la esperanza (más bien la certeza) de saber que nuestras dinámicas crearán nuevas oportunidades. Nos seguiremos encontrando, sin duda, en cualquier lugar de nuestro riquísimo mapa asociativo.

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